Cuando Cervantes le gana a Shakespeare

He de reconocer que no estoy muy creativo de últimas pero cuando me faltan ideas para un artículo acudo al deporte. Es una especie de deuda que tengo con la sección en la que realicé mis primeras prácticas de Periodismo y donde las historias reflejan cuestiones más reales que la vida misma.

El tema que me ha hecho pensar surge de la lectura de un artículo en el diario El País en el que lo que se viene a decir es que la Premiere League inglesa se está “comiendo” a La Liga. Entre los argumentos se esgrimen principalmente los económicos. Hablaban de que los equipos más importantes (Chelsea, Manchester City, Manchester United, Liverpool, Arsenal y Totenham) están gastando verdaderas fortunas por jugadores que llevan por nombre Ben White, Jadon Sancho, Patson Daka o Bobakary Soumare. Yo no sé ustedes pero antes los fichajes millonarios eran algo más conocidos o relevantes.

Claro toda esta ingente cantidad de libras destinadas al gasto en jugadores contrasta con la pobreza de los equipos de La Liga, incluyendo a los todopoderosos Real Madrid y Barcelona, que han tenido que soltar a jugadores como Messi y Ronaldo por falta de liquidez, entre otras cosas.

Pero yo creo que la competición española puede salir a flote como lo ha hecho otras veces. Con jugadores de la cantera, a la que se acude siempre en tiempos de pobreza y crisis, y sobre todo acudiendo a nuestros hermanos sudamericanos. Y aquí es a donde quiero ir a parar.

El título que encabeza este artículo hace alusión a que siempre se ha dicho que la liga española ganaba porque tenía dinero. Y eso en parte era verdad, pero más ‘pasta’ tenía la liga inglesa y en otras épocas la italiana. Yo creo que el éxito del fútbol español es que era el puente perfecto de un sinfín de grandes jugadores argentinos, brasileños, colombianos y otras nacionalidades latinoamericanas que por cercanía cultural, social y sobre todo lingüistica, propiciaba su llegada a equipos españoles.

Siempre me ha hecho gracia cómo en la liga inglesa les encanta fichar a jugadores nórdicos (suecos, noruegos, finlandeses, etc) o africanos. Jugadores de gran corte físico pero de menos sutileza en su trato con el balón. Esto ha cambiado un poco ahora pero España se elevó sobre el resto por que nuestra querida lengua española hacía más fácil al jugador talentoso adaptarse al continente europeo.

En definitiva, que cuando queramos defender a la lengua de Cervantes y sobreponerla en su valor a la de Shakespeare, pensar que en el fútbol, el genio que creó al Quijote superó al de Romeo y Julieta

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