Series para superdotados

Quizá sea un tipo limitado, pero no puedo ver series. Lo reconozco, no doy para más. ¿Alguien es capaz de ver la temporada uno, en el presente, y tres siglos después ver la segunda? Me encantaría conocer, de verdad, a aquel que pueda. De hecho, el otro día lo volví a intentar con el mismo resultado que todas las anteriores. No me acuerdo ni del nombre del protagonista.

Es curioso la dimensión que han alcanzado las series en las diferentes plataformas. Algo que responderá a buen seguro a cuestiones económicas, supongo, como casi todo en la vida. Es el intento forzado de alargar un chicle hasta reventarlo, en este caso, hasta conseguir la explosión de nuestro cerebro.

Y la preocupación que me genera todo este tinglado es que pienso que se me están atrofiando las neuronas por eso escribo este artículo a modo terapéutico. Pero luego recapacito y sigo pensando que el cuerdo soy yo y que los tarados son aquellos que se dedican a hacer series de 356 temporadas con 1478 capítulos cada una. En alguna creo que han fallecido actores que comenzaron a grabar con 3 años, y claro, en los últimos capítulos de la saga, se acercaban a los 100  y su cuerpo dijo basta.

No he visto a nadie opinar al respecto. Es más, generalmente gusta este tipo de formato y entonces acabo de convencerme de que voy por buena senda. Juego de Tronos tiene aproximadamente unos 80 capítulos. Dragones aparte (de eso ya no hace falta ni opinar), contando con que cada episodio dura cerca de una hora estamos hablando de unas 70 horas de historia. ¿Se imaginan una película que comenzara el viernes de tarde y concluyera el lunes por la mañana? Pues eso.

Nada puede durar tanto en la vida. Ni lo bueno ni lo malo; especialmente lo segundo. Pero lo placentero o lúdico tampoco. Y es que no hay guionistas que puedan ser tan excepcionales como para generar una trama tan interesante que se mantenga durante siete mil horas. Al final, supongo que todo decaerá y lo que sostendrá el chiringuito serán los efectos especiales y la paja superflua. Es más, alguna serie se estropea precisamente por alargarla sin motivo.

La variante de miniserie sí me parece más aceptable. Una de esas que tienen cinco o seis capítulos. Es algo asumible para las personas con capacidades normales. Esto en la literatura vendría a ser una obra de 700 páginas. Se consideraría una “novela larga” pero asumible. Ahora bien, un libro de 25.000 páginas seguro que ni se lo plantearían.

Supongo que muchos de ustedes, o la gran mayoría, no estarán de acuerdo conmigo, como tantas otras veces, pero simplemente se trata de un escrito analgésico para mi persona que no pretende nada más. Es más, en el fondo reconozco el mérito de aquellos que las siguen sin quedarse fritos y no es menos reconocible su competencia a la hora de poder digerir todo aquello. Es admirable que las comiencen, se mantengan firmes, las concluyan y, sobre todo, las entiendan.

 

 

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